Kage no Jitsuryokusha ni Naritakute! – Capitulo 75

Capítulo 75 – El camino de las chicas y la decisión de él.

 

“Mira, si seguimos desenrollando este rollo de hilo, entonces no tendremos que preocuparnos por encontrar el camino de vuelta.”

 

Eso dice Alexia mientras pasa por el pasadizo subterráneo.

 

“Yay por nosotras”.

 

Contestó Beta por detrás mientras bostezaba.

 

“¿Acabas de bostezar?”

 

“No. Pero ya llevamos más de medio día en esto, así que, ¿qué tal si nos vamos a casa? Probablemente no esté en el laberinto subterráneo de todos modos”.

 

“Me lo pregunto realmente. Pero obtuve la información de una fuente bastante confiable…”

 

“¿Qué tal si volvemos por ahora y reconfirmamos la información?”

 

Las dos pisadas resuenan en el pasillo subterráneo iluminado por la luz mágica de Alexia.

 

El monótono pasaje continúa en la distancia.

 

De repente, Beta siente una enorme firma mágica y detiene sus pies.

 

Después de un ligero retraso, Alexia también se detiene y da la vuelta.

 

“Hace un momento…. alguien usó magia. Y una increíblemente grande…”

 

“¿Quizás fue Rose-sama?”

 

“Por cierto, ¿la sentiste más rápido que yo?”

 

“Una mera coincidencia. Sólo soy lo suficientemente competente para protegerme a mí misma.”

 

“Bueno, lo que sea. Apresurémonos.”

 

Las dos empiezan a correr hacia el lugar de donde vino la magia.

 

Luego pasan por una gran puerta rota y se encuentran en una vieja catedral.

 

“Rose-senpai….”

 

Ahí está Rose, con los ojos cerrados.

 

A sus pies hay varios hombres vestidos de negro que ya no respiran. Al sentir que la vibración de Rose es diferente de la habitual, Alexia no se acerca más.

 

“Así que es Alexia-san….”

 

Rose abre lentamente los ojos.

 

“Esa magia, que pasó….”

 

“El poder me fue dado, y yo…. caminaré por el camino en el cual creo.”

 

Dicho esto, Rose pasa por delante de Alexia.

 

“¡Espera un momento! ¡¿Qué está pasando de todos modos?! ¡¿Por qué apuñalaste a tu prometido?!”

 

Rose sólo da vueltas a su alrededor con el grito de Alexia.

 

“Alexia-san…. Lo siento, pero no quiero meterte en mis problemas.”

 

Entonces mira a Alexia como si mirara algo brillante.

 

“¡Sólo dime la razón! ¡No puedo ayudarte si me dejas fuera!”

 

“Decírtelo ya te arrastraría”.

 

Alexia mira a los ojos de Rose.

 

“Dentro de la Tierra Santa… no podíamos hacer nada. Sin saber quién tiene razón y quién es malo, estábamos ahí simplemente como espectadores. Tengo la sensación de que si permanezco en la oscuridad, algún día me van a robar algo muy importante para mí. Ya hablamos de esto, ¿no? Por eso dijimos que protegeríamos lo que es importante para nosotras, las tres, juntas”.

 

Escuchando las palabras de Alexia, Rose parece estar mirando a un lugar lejano.

 

“Realmente quería creer en las palabras de ese día. Pero a pesar de eso, ¿por qué me miras con esos ojos? ¡¿También me estás tratando como a una espectadora más?!”

 

“Lo siento….”

 

“¡Respóndeme!”

 

La sonrisa de Rose está muy marcada por el dolor.

 

“Yo…. ya no puedo volver. Por eso siento envidia”.

 

“No lo entiendo. ¿Estás diciendo que envidias a un espectador que no sabe nada?”

 

“Eso no es lo que quise decir. Ya he perdido muchas cosas, y seguramente perderé muchas más de aquí en adelante. Todos me rechazarán y me maldecirán como malvada”.

 

“¿Qué es lo que planeas hacer….?”

 

“Lo siento…. tengo que irme ahora.”

 

Rose comienza a caminar, pero Alexia la detiene con un chasquido de lengua.

 

“Detente ahí mismo.”

 

Diciendo eso, Alexia desenvaina su espada.

 

“Ya he tenido suficiente. Te detendré aunque tenga que usar la fuerza. No soy una espectadora”.

 

Rose también saca su delgada espada.

 

Alexia y Rose se miran la una a la otra. En los ojos rojos de Alexia está la ira, y en los ojos color miel de Rose está el dolor profundo.

 

La espada de Rose resplandece.

 

Al siguiente instante, ambas se mueven al mismo tiempo.

 

Su reacción es simultánea, la velocidad de su espada es igual, y su habilidad está a la par con la de la otra.

 

Por el más breve de los momentos, la sorpresa destella en los ojos de Rose. Rose es la más fuerte de la Academia de Espadachines Mágicos. Debería haber una diferencia significativa en la habilidad entre ella y Alexia. Como mínimo, así eran las cosas cuando entraron en la academia.

 

Sin embargo, la espada de Alexia ha crecido tanto en tan poco tiempo. Además, la espada de Alexia se parece mucho a la suya.

 

De hecho, la espada de Alexia… es la espada de Shadow.

 

Las dos espadas chocan.

 

La magia relampaguea y mancha la catedral.

 

Aunque las dos están parejas, el resultado es claro.

 

La espada de Alexia vuela por el aire, mientras que la empuñadura de la espada de Rose golpea la barbilla de Alexia.

 

De este modo, Alexia se desploma sobre sus rodillas.

 

Lo que decidió el encuentro fue simplemente la diferencia en la cantidad de magia.

 

Si Alexia tuviera la misma cantidad que Rose… no hay forma de saber cuál habría sido el resultado.

 

“Lo siento mucho”.

 

Con una disculpa final, Rose se va.

 

Luego se fija en Natsume.

 

Extrañamente, no había podido sentir la presencia de Natsume.

 

“Natsume-sensei… Lo siento, pero tengo que irme.”

 

“No te detendré. No tengo derecho a detenerte”.

 

Eso dice Natsume con una expresión ilegible.

 

La Natsume en memoria de Rose siempre tenía una expresión muy suave.

 

“Es sólo que…. estoy un poco sorprendida, supongo. Parece que la idiota había pensado las cosas a su manera estúpida. Las tres somos de diferentes países, diferentes organizaciones, tenemos diferentes personalidades y diferentes creencias. Pero nos dirigíamos hacia el mismo objetivo. Tal vez en realidad hacíamos un buen grupo…”

 

“¿Natsume-sensei…?”

 

“Te deseo suerte. Nuestros caminos seguramente se cruzarán de nuevo. Hasta entonces, estaré de niñera por un tiempo más”.

 

Dicho esto, Natsume se arrodilla y atiende a Alexia.

 

“Natsume-sensei, ¿quién es usted….?”

 

“Deberías irte. Sólo está inconsciente, y se despertará pronto”.

 

Natsume muestra una sonrisa ligeramente traviesa.

 

Hay mucho que preguntar.

 

Pero ambas entienden que ninguna está de humor para responder a nada.

 

“Bueno, entonces….”

 

Rose se da la vuelta y desaparece.

 

Natsume apoya la cabeza de Alexia sobre sus rodillas y suspira.

 

“¿Así que esta es su decisión, Shadow-sama….?”

 

Las figuras de los tres héroes y el trágico demonio representado en el vitral parecen de alguna manera insinuar algo.

 

 

 

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