Kami to yoba re, Maou to Yobarete mo – Capitulo 19

Capítulo 19 – La determinación de un piloto estrella

 

[¡DISPAREN! ¡¡DISPAREN TODO LO QUE TENGAN!!! ¡¡NO HAY NECESIDAD DE APUNTAR!! ¡TIENEN QUE GOLPEAR SI DISPARAN!]

 

[ARGHHHHHH!! ¡NO QUIERO MORIR! NO QUIERO MORIR!!.]

[EL CUERPO DEL CAÑÓN SE HA DESINTEGRADO. YA NO ES CAPAZ DE DISPARAR!!]

[¡APÚRENSE Y DESVÍEN MÁS ENERGÍA AL CAÑÓN PRINCIPAL! ¡RÁPIDO, ALGUIEN!]

[¡¡NO TENEMOS MÁS MISILES!!! ¡MALDICIÓN! ¡MALDICIÓN! MALDICIÓOOOOOOOON!!!!]

[¡¡LOS SUMINISTROS ESTÁN TARDANDO!! ¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ HACIENDO LA UNIDAD DE APOYO?!]

 

[¡¡USA LAS RESERVAS!! O DE LO CONTRARIO LAS LÍNEAS DEL FRENTE SE DERRUMBARÁN!!]

 

[LAS USAMOS HACE MUCHO TIEMPO!! ¡¡NO HAY MÁS RESERVAS!!!]

 

Muchos de los acorazados de la federación habían desaparecido una hora después de que apareciera el cinturón rojo. La batalla anterior parecía una mentira con la cantidad de fuerzas que el ejército terrícola estaba enviando. Ni uno solo de sus disparos pudo hacer daño a los acorazados de sus oponentes. Mientras tanto, sólo un ataque de las naves terrestres causó la explosión de varios de sus acorazados. Potencia, defensa, velocidad, eficiencia, todo ello superaba ampliamente a la flota anterior de la Tierra. Además, se puede decir que su formación es perfecta, sin una sola apertura que aprovechar.

 

Los acorazados de la Federación podían ser vistos siendo derribados uno tras otro a medida que las líneas del frente caían en el caos. Su comando central luchó por elaborar un nuevo plan para contraatacar, y hubo una deficiencia de munición en las primeras líneas. Se escuchaban gritos de tormento desde el interior de su cuartel general.

 

[¡Adelante! Que las naves de reabastecimiento avancen para reabastecer sus suministros.]

 

[¡No pidas lo imposible! ¡No podemos darnos el lujo de prescindir de una sola nave para escoltar los suministros!]

 

[¡Acabamos de recibir un mensaje Aliado!   <¡HEMOS PERDIDO TODA LA CAPACIDAD DE BATALLA! PERMISO PARA RETIRARSE!> ¡¡MALDITA SEA!! ¡¡TODO ES LO MISMO!!!]

 

[¡Se ha perdido el 30% de la flota! Es imposible seguir manteniendo la formación!]

 

A pesar de que los rostros de los oficiales palidecían, seguían dando órdenes, cumpliendo con su deber básico. Lucharon por reunir a la flota restante en una sola área para reorganizar sus formaciones. Como consecuencia, la Federación Planetaria que una vez asedió el Sistema Solar había sido rodeada por el Ejército de Tierra. El único camino de retirada que les quedaba estaba justo detrás, pero sus flotas de suministros habían sido desplegadas ahí. Debido a sus límites de movilidad, la flota de suministros sólo actuaría como un cuello de botella aún mayor para su movimiento, bloqueando esencialmente el resto de la flota de asalto dentro del cerco del enemigo. Por lo tanto, la federación ya no tenía la opción de retirarse. Ni un camino para retroceder ni para avanzar. Y sin embargo, incluso bajo estas condiciones extremas, continuaron luchando.

 

***

 

[¡¡MIERDA!! Es la primera vez que veo una lluvia de balas tan densa.]

 

Una unidad robótica se abrió paso a través de la fusilería a pesar del paisaje infernal que la rodeaba.

 

El robot ligeramente redondo, que una vez había brillado con una impecable capa de pintura azul, bailaba bajo el hábil manejo del hombre, maniobrando entre la feroz lluvia de balas y rayos que venían de todos lados. Unas pocas unidades más similares continuaron después de ella, como si estuvieran persiguiendo a la primera.

 

<¡¡Capitán!! Ir más lejos sería demasiado peligroso!

 

[¡Está bien ya! ¡Dejen de seguirme! ¡¡Deberían retirarse!!]

 

Pero…. Para que el capitán avance solo….

 

[¡¡Puedo hacerlo si sólo soy yo!!! ¡Les mostraremos a esos bastardos la terquedad de nuestra Federación! ¡Apúrense y retrocedan!]

 

E, ¡Entendido! Nos retirar-…

 

Al instante siguiente, las numerosas señales en la parte trasera desaparecieron, dejando atrás un zumbido estático. Al escuchar este sonido, el hombre que había sido llamado Capitán apretó los dientes.

 

[¡¡Mierda!! ¡¡Chicos!! ¡Esperen! Estaré ahí pronto!]

 

Este hombre era un conocido e inigualable piloto estrella de la Federación Planetaria. Por lo tanto, el robot en el que se encontraba era una unidad especializada. Su capacidad de salida, su capacidad defensiva y su potencia ofensiva eran varias veces superiores a las de una unidad normal. Por otro lado, debido a las altas capacidades de la unidad, ejercería una enorme presión sobre el cuerpo humano, lo que haría que se la conociera como un monstruo que devoraría a su usuario si no fuera lo suficientemente fuerte. Mientras conducía la unidad, cargó directamente al ejército terrestre.

 

Como un resplandeciente faro de esperanza en el centro de un universo oscuro, maniobró más allá de lo que parecía un interminable torbellino de misiles y rayos, siendo rozado por ellos en el último momento posible para evitar ser impactado, mientras avanzaba. Estaba buscando. Buscando al líder del Ejército Terrestre.

 

La federación ya no tenía ninguna posibilidad de victoria. El hombre comprendió que ya no había forma de revertir la situación. No obstante, se negó a abandonar los deseos de sus antepasados, los deseos de los residentes oprimidos del universo, su propio orgullo… Quería que el líder enemigo supiera de las convicciones de todos.

 

Con esta determinación, había despojado a su unidad de todos sus armamentos. Cualquier cosa que pudiera agobiarle en el campo de batalla fue eliminada, todo para conseguir que su máquina superara los límites de supervivencia y velocidad. El hombre descartó sus misiles, rayos e incluso su espada, aligerando a su unidad mientras cruzaba el campo de batalla.

 

Tenía un plan seguro. Para llevar a cabo su plan, era necesario saber dónde se encontraba el líder enemigo, el buque insignia enemigo.

 

El radar ya no servía para nada. Los puntos rojos que representaban al enemigo sepultaban la pantalla mientras brillaba un rojo brillante. Forzó sus propios ojos para buscar el buque insignia mientras seguía esquivando los numerosos ataques que recibía. Parecía casi un dios inmortal mientras se movía entre la flota enemiga.

 

Y finalmente, lo encontró. Una nave de tierra que obviamente era mucho más grande que las que la rodeaban, la nave insignia.

 

[¡Comando de la Flota! ¡Informando! ¡He descubierto el buque insignia del enemigo!]

 

A su mensaje la flota respondió:

 

Entendido! ¡¡Maldita sea!! ¡El radar es inútil! Por favor, no pierdan de vista el objetivo, ¡comenzaremos el bombardeo!

 

[¡No tenemos esa libertad de acción! No se preocupen! ¿Reconocen mi posición, verdad?]

 

Por supuesto que conocemos tu… ¿¡No me digas!?

 

[¡Díganle esto al comandante de la flota! ¡El objetivo soy yo! ¡Apunten todos los cañones principales hacia mí! ¡Me aseguraré de que le demos al buque insignia enemigo!]

 

<¡No! Si haces algo tan imprudente…

 

[Estos pueden ser nuestros últimos momentos de todos modos. ¡Al menos yo me convertiré en un hermoso castillo de fuegos artificiales al final! ¡Le transmitiré la señal para atacar una vez que esté en posición! ¡Por favor, preparen las armas!]

 

<¡Arghhhhh! ¡Está bien entonces, entendido! Todos los preparativos están listos! ¡Estamos listos en cualquier momento!

 

[Gracias! ¡Ya casi llego! ¡Sólo un poco más!]

 

El hombre observó el enorme acorazado al alzar un grito de guerra, mientras lágrimas de sangre brotaban de sus ojos, y sus dientes rechinaban unos contra otros. Incluso su cabello parecía haber perdido todo su color después de las numerosas experiencias cercanas a la muerte que había tenido en su camino hacia aquí.

 

Aun así, el hombre se negó a retroceder.

 

Con el motor manteniendo su máxima potencia, la monstruosa máquina rugió. Las vibraciones corrían a través de la estructura de la unidad, y no habría sido extraño que colapsara en el acto bajo la inmensa tensión a la que había estado sometida durante tanto tiempo.

 

Pero aun así avanzó.

 

Y finalmente, con el buque insignia del enemigo justo delante de él, dio la orden en las comunicaciones.

 

[AHORA! ATAQUEEEENN!!!]

 

Todos los acorazados restantes dispararon simultáneamente toda la munición que les restaba a su señal. El hombre emitió una sonrisa de satisfacción al sentir los rayos y misiles de sus aliados acercándose.

 

En sus últimos momentos, susurró un suspiro de orgullo y alegría.

 

Al momento siguiente, el hombre fue envuelto en una explosión de luz y, junto con su unidad, desapareció del universo. Inmediatamente después, la explosión golpeó el enorme acorazado.

 

 

 

 

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