Kami to yoba re, Maou to Yobarete mo – Capitulo 14

Capítulo 14 – Partida

 

 

Los comentarios del hombre se convirtieron en el detonante.

Las personas saltaban de sus asientos y se dirigían a donde estaba sentado el rey.

Viendo eso, el rey y el primer ministro palidecieron.

Había una gran distancia entre los asientos del público y la sala de espectadores del rey, pero eso era sólo cuestión de tiempo.

 

Ya era demasiado tarde cuando el rey había terminado su preparación para escapar.

Los más astutos ya habían destruido de antemano el carruaje del rey.

Ahora era imposible escapar de la ciudad.

El rey había intentado esconderse en la habitación más robusta del coliseo, pero algunos de los ciudadanos finalmente lo encontraron.

 

[¡¡Él estaba aquí!!]

[¡¡Mantelo!!!]

[¡¡Por mi hija!!]

 

Soldados de la Guardia Real contenían a los ciudadanos, creando tiempo para que el rey y sus asesores escaparan a la sala segura.

 

Cerraron la puerta desde el interior y crearon una barricada con sillas y mesas.

Aun así, los ciudadanos trataron por la fuerza de abrir las puertas y comenzaron a disparar magia desde el exterior.

 

 

 

Pronto se creó un agujero a partir de la magia liberada y se disparó aún más magia a través de la puerta.

 

Comparado con la Guardia Real, cada magia disparada era más débil, pero con esta cantidad de personas disparando al mismo tiempo era una historia diferente.

 

La Guardia Real fue derrotada a pesar de los esfuerzos de su resistencia.

Y por fin, un disparo mágico de la muchedumbre había impactado en el abdomen del rey.

La Sangre fluía mientras el rey se derrumbaba.

El ministro se acercó al rey y le quitó la ropa para comenzar el tratamiento.

Y una verdad salió a la luz.

 

[¡¡Mi rey!! Por qué! ¡¿Por qué?! ¿Por qué no hay ninguna resistencia mágica sobre esta ropa?]

 

Ante el ministro entre lágrimas, el rey respondió incluso cuando la sangre brotaba a borbotones.

 

[Oh, ministro… ¿Sabes cuánto… ¿Cuesta la ropa mágica?]

[En lugar de comprar esa ropa… deberíamos usar ese dinero… para darle a la gente un poco más de comida… como rey… ese es mi deber….] (EZ: q sad muy buen rey uno de los que casi no hay)

 

Esas fueron las últimas palabras del rey.

El ministro ordenó a los guardias que los rodeaban que curaran al rey, pero ya no les quedaba nada de poder mágico.

 

Sin manera de detener la sangre, el rey dejó al ministro y se puso frío.

El rey que había amado a sus ciudadanos más que nadie fue asesinado por el odio de los ciudadanos a los que había amado.

 

 

Poco después, el cadáver del rey fue sacado del coliseo.

No fue sólo el rey.

El cadáver del ministro y el de la guardia real. Fueron arrastrados y arrojados a la plaza más amplia del país como si fueran basura.

 

En el centro de la plaza, donde los cadáveres estaban alineados, se creó una plataforma temporal en la que el hombre estaba de pie, dando órdenes a las personas.

 

[¡Destruyan las estatuas de la familia real ahora mismo! ¡No sólo las rompan! ¡Destrúyanlas completamente hasta que no sean más que partículas de polvo!]

 

[¡¡Qué es esto!!! ¡La estatua al lado del rey! ¿No es esa la miko de la curación?]

[¡¡Esto es!! ¡¡Este país!! Mostrando sus colmillos a la Diosa! ¿No es este el país donde nació esa tonta y vulgar Miko? ]

 

[¡Destruyan completamente a esa mujer como a la realeza! ¡¡Tiren el polvo a las alcantarillas!!! ¡Que se cubran de excrementos!]

 

Según las instrucciones del hombre, las estatuas del rey y la miko de curación fueron destruidas en ese día.

 

Y el hombre recorrió el país y siguió dando órdenes.

 

 

El santuario roto fue reconstruido aún más lujoso y hermoso que antes.

En el centro de la plaza se construyó una gran estatua de la Diosa para fomentar la restauración de la fe.

 

Las oraciones diarias fueron establecidas y la vida transcurrió tal como lo dicta la santa Biblia.

Las órdenes del hombre eran las [órdenes de la Diosa.],  sin que haya posibilidad de rechazarlas.

Fue extremadamente difícil construir ese magnífico santuario durante esta crisis financiera, pero no tuvieron otra opción.

 

La enorme estatua de la Diosa se erguía opresivamente en el mercado y probablemente causaría mucha agonía a los ciudadanos, pero no había otra opción.

 

Los largos tiempos de las oraciones probablemente impedirían la eficiencia de la actividad económica del país, pero no había otra opción.

 

El hombre entonces reescribió la biblia que fue quemada.

Pero como había partes que eran contradictorias con la Biblia antigua, el hombre mezcló algunas de sus propias ideas en la misma, dando órdenes de entregarlas a las personas como el Nuevo Testamento de la Biblia.

 

Después de eso, el hombre permaneció un mes en el país y continuó reviviendo la religión de la Diosa.

 

Al mismo tiempo también comenzó a buscar a cualquiera que, como él, recibiera protección de la Diosa.

 

[La fe en este país ya ha sido restaurada.]

[En ese caso, tal vez la Diosa haya otorgado su protección a más personas.]

 

Pensando en eso, el hombre comenzó a evaluar a las personas que se encontraban dentro del coliseo utilizando los demonios que allí se encontraban.

 

Observó sus reacciones mientras una persona se paraba frente a los demonios que se encontraban dentro de las jaulas.

 

A la mayoría de las personas, los demonios trataban de atacarlos, pero para una minoría de personas, no se veían signos de agresión.

 

Al seguir reuniendo a estas personas, continuó con las pruebas.

 

El hombre había pensado que `quizás la razón de la falta de agresión era que los demonios estaban demasiado cansados y se habían quedado dormidos”.

 

Cuando reunió algunos demonios nuevos y repitio las pruebas, tal como él esperaba, la única razón por la que los demonios no atacaron fue porque estaban cansados.

 

Pero encontró a algunas personas a las que se les había concedido su protección.

 

Estaba satisfecho con eso.

Porque al encontrar nuevas personas con la protección significa que la Diosa todavía no ha abandonado a la humanidad.

 

El nuevo pueblo que había descubierto su propio poder otorgado había dicho:

 

[Ohhhhh! ¡El poder! ¡Siento el poder de la Diosa! ¡¡Esto!! ¡Este es el poder de la protección!]

[¡Puedo oírla! ¡Puedo oír la voz de la Diosa! ¡La voz que me dice que corrija este mundo!]

[¡Yo también puedo oirlo! ¡La Diosa! ¡Puedo sentirla a nuestro lado!]

 

Decían eso Mientras lloraban por sus desbordantes sentimientos.

El hombre les habló.

 

[Yo, y la Diosa, les damos la bienvenida a todos.]

[Pero este no es el final. Es el principio.]

[Ahora, debemos ir a los otros países y abrir los ojos de todo el mundo.]

[Este es el deber de los que han sido bendecidos, y también una santa misión]

[A partir de ahora, nos esperan muchas dificultades, ¡pero no debemos rendirnos! ¡No debemos perder!]

 

[Sus vidas de ahora en adelante ya no son suyas.]

[Son del futuro de la humanidad, y sobre todo, de la Diosa.]

[¡Ahora! ¡No tenemos más tiempo! Comienza inmediatamente los preparativos para la partida!]

 

[[[SÍ, SEÑOR!]]]

 

 

Y unas horas más tarde, el grupo de personas que habían recibido la bendición de la Diosa avanzó por el camino principal con el hombre a la cabeza.

 

Contrariamente a cuando llegó el hombre, el camino estaba lleno de los aplausos de las personas.

La carretera principal estaba conectada directamente con las grandes puertas, pero en vez de eso habían subido las escaleras situadas al lado de las puertas.

 

Esas escaleras se usaban para subir a los gigantescos muros.

Al final de esas escaleras estaban atados unos cuantos caballos, ya preparados para el viaje.

Y detrás de los caballos había un gran ascensor de madera hecho para llegar hasta el exterior del país.

 

El hombre se marchaba en este ascensor, ya que existía la posibilidad de que los demonios entraran si abrían las puertas.

 

Aquellos que habían sido bendecidos no pensarían mucho en ello, pero aquellos sin la bendición serían asesinados por los demonios.

 

Este método de usar un ascensor para salir del país fue ideado por este hombre para evitar tal situación.

 

Los guardias estacionados en las murallas saludaron al hombre.

El hombre subió a los caballos y se dirigió al ascensor.

Después de confirmar que habían subido, los guardias bajaron suavemente el gigantesco ascensor.

Una vez que el ascensor llegó al suelo, el hombre partió hacia el siguiente país.

 

No había ni un rastro de duda ante los ojos de los hombres.

En esos ojos residía una ardiente determinación de [Restaurar la fe hacia la Diosa y salvar al mundo]

 

 

 

 

Correcciones en los Comentarios


AnteriorIndiceSiguiente

Un comentario en “Kami to yoba re, Maou to Yobarete mo – Capitulo 14

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s